martes, 8 de julio de 2008

"Hay que disolver el Congreso"

Cuatro meses de conflicto no alcanzaron para limar asperezas entre el Gobierno y el campo. La Presidenta Cristina Fernández mandó las retenciones al Congreso (institución democrática por excelencia, donde se supone están los representantes del pueblo) para que sean tratadas y se conviertan en ley, con algunas de las modificaciones que pedía el sector agrario. El proyecto fue aprobado por diputados, inclusive con más cambios que favorecen al campo, como los subsidios al transporte a los productores que estén a más de 400 km de un puerto, compensaciones para los pequeños y medianos productores (hasta 1500 toneladas) y fondos para agriculturas familiares, que fueron quitados a la creación de hospitales que había anunciado la presidencia hace algunos días. Pero parece que esto tampoco satisfizo al campo, que ya amenazó con desoír al Congreso si la ley es aprobada y volver a las rutas, cortando nuevamente el paso de todas las mercaderías, desabasteciendo así el mercado interno y provocando una nueva estampida inflacionaria. Lo que proponene, ni más ni menos, es pasar por encima todas las instituciones democráticas, como ya lo hicieron durante décadas con los gobiernos militares.

¿Qué es lo que reclama el campo exactamente? Ellos dicen que simplemente quieren que les bajen las retenciones al nivel que estaban el 11 de marzo, es decir, al 35 por ciento. Pero si se analizan detenidamente las declaraciones de unos y otros representantes del sector agrario, se llega a la conclusión de que no es tan así. El modelo de país es lo que se está cuestionando. ¿Cuál es el modelo de país que quiere el campo? Es simple: ellos piden volver al viejo modelo agro-exportador, que el Gobierno no intervenga en el comercio de granos con el exterior, y que todas las inversiones vayan al sector agrario y no al industrial o a las pymes de las ciudades, ya que el campo se considera así mismo como el motor de la patria (ya explicaré más adelante que no es así). “Hay que disolver el Congreso si se aprueba el proyecto sobre retenciones”, declaró hace unos días el vicepresidente de la CRA Ricardo Buryaile, mostrando una total falta de respeto hacia las instituciones democráticas.
La afirmación de que “el campo es el motor del país” no es ni más ni menos que una fanfarronada sin sustento alguno. Imaginando que se les quitaran las retenciones totalmente, como en realidad ellos piden, y que las inversiones se vuelquen masivamente al sector, el campo no podría generar una gran cantidad de fuentes de trabajo. A lo sumo, se podía hablar de unos 3 millones de puestos de trabajo, en total, cuando la población activa se ubica en 16 millones de personas. Claro que esto para el campo no es un problema. La gente que vive en la ciudad no es parte de su “patria”. El campo cuida su quintita y, mientras siga generando ganancias para sus propietarios, el resto que se embrome.

Lo que el sector agrario no quiere aceptar, es que están en esta situación privilegiada gracias al Gobierno actual, que mantiene un dólar alto para que los productos internos sean competitivos, muy competitivos debido a los precios internacionales. El Gobierno lo único que exige es quedarse con las ganancias extraordinarias de la soja, y no mucho más. A primera vista, un 44 por ciento parece excesivo, pero cuando se ven los números reales, uno se da cuenta de que no es tan así. Otro de los objetivos del Gobierno es evitar la sojización del campo, ya que las plantaciones de soja ya superan el 50 por ciento del total, y amenazan con seguir creciendo, dejando de lado otros productos de vital importancia como el maíz, el trigo e incluso la ganadería y el sector lácteo, que van perdiendo lugar. Si se tratara simplemente de números, la discusión no tendría lógica: sería obvio que conviene que todos se pongan a plantar soja y ganen plata. Pero el problema es que no se trata sólo de dinero, sino que se trata de los alimentos vitales para la población argentina, los alimentos que consumimos los argentinos, entre los que NO está la soja.
Hace poco en CQC fueron a un campo de 800 hectáreas a preguntarle al productor cuánto costaban el tractor y la cosechadora que tenía allí y que había adquirido en los últimos años. La respuesta fue la siguiente: el tractor costaba algo así como U$S 160.000 y la cosechadora cerca de U$S 200.000. Aquí habría que hacerse varias preguntas: ¿Cómo hizo este mediano productor para comprar maquinaria por 360 mil dólares? Lo hizo producto de su trabajo, de la competitividad de la soja que él cosecha gracias al dólar barato. Ahora bien, ¿para qué compró, un productor mediano, maquinarias por 360 mil dólares, cuando bien podría alquilarlas o contratar a empresas para que hagan el trabajo? Una de las pocas cosas que un emprendedor tiene que saber cuando pone un negocio, es si tiene el capital para cubrir todos los gastos. ¿Cuánto tardará este buen hombre para amortizar el tractor y la cosechadora? Seguramente, muchos años. Si es que las llega a amortizar… La otra mirada que se puede hacer es: si el productor pudo gastarse U$S 360.000, es que la ganancia que tuvo en los últimos años fue bien grande.

Otro de los factores fundamentales en este conflicto son los medios de comunicación. El Grupo Clarín (diario Clarín, La Nación, Canal 13, TN, etc.) parece empecinado en criticar al Gobierno desde cualquier punto de vista, de agrandar el conflicto y de apoyar cualquier manifestación posible a favor del campo. Lo extraño de todo esto (no muy extraño en realidad) es ver y escuchar y leer a todos esos periodistas que parecían progres levantando la bandera del campo como si la fuera la suya propia, simplemente porque sus patrones están peleados con el Gobierno. A esta altura, ya empieza a ser sospechosa tanta animosidad contra Cristina Fernández y su gobierno. ¿Tendrá el Grupo Clarín intereses puestos en el campo? Es solo una pregunta, pero la respuesta parece obvia.

8 comentarios:

Ignacio. dijo...

Wow! Hay varios puntos incorrectos en este articulos. Trata de chequearlos antes de escribirlo.
Primero un dato no menor es q las 3 principales fuentes d ingreso del estado nacional son:
1-harina d soja
2-aceite de soja
3-turismo
Las retenciones moviles son impuestos excesivos q desalientan la produccion (q ademas no re gravan la renta porque son un impuesto al precio Ej facil para q se entienda un Hummer se vende a mayores precios q un FiatUNO pero gana menos porque tiene mayores costos, ponerle mayores impuestos solo porque el precio es mayor es ridiculo)
Desde hace décadas, nuestra Corte Suprema sostiene reiteradamente que cualquier triburo que grave una parte excesiva de la propiedad i de la renta se transforma en exacción o confiscación, por lo que deviene inconstitucional. En rigor, nuestro máximo tribunal estableció -y mantuvo- el límite concreto del 33 por ciento del valor de los bienes o del monto de la renta como techo admisible para una imposición, traspuesto el cual todo impuesto o derecho que lo supera debe tenerse como confiscatorio.
Así lo exige el artículo 17 de la Constitución Nacional, que garantiza el derecho de propiedad privada y proscribe la confiscación como pena. Así lo impone también la garantía innominada de razonabilidad que se desprende del artículo 28 de nuestra Carta Magna.
Estudios recientes demuestran que las retenciones móviles dispuestas por la resolución 125 del Ministerio de Economía equivalen, en algunos casos, al 87,7% de los ingresos de los pequeños y medianos productores rurales y al 78,46% de los ingresos de los productores de mayor tamaño.
Por todo lo dicho, el aumento de las retenciones dispuesto el 11 de marzo último resulta indefendible y nulo en términos absolutos e insanables. No sólo porque se establece un tributo confiscatorio, sino también porque se ha creado un sistema caprichosamente irracional y no proporcional, que rompe el principio de la igualdad como base del impuesto y de las cargas públicas.
El pueblo gobierna atravez de sus representantes, senadores, diputados, intendentes etc. Hace 130 dias q el pueblo pide poder trabajar. Al elegir ignorar a sus votantes 129 diputados estan faltando al principio constitucional de representatividad convirtiendose simplemente en levantamanos al servicio de la Rosada.

German dijo...

Con tus datos, que no pude corroborrar, me estás dando la razón a lo que escribo. El Estado Nacional sostiene un sistema económico para que esos productos sean competitivos y así recaudar fondos. Lo que yo planteo no es que sea una actividad deficitaria, sino que no genera trabajo. Sobre lo que dijiste del 87% y el 78%, otro dato que no pude corroborar, habría que ver a cuanto ascienden esos 13 a 22% de ganancia en cifras netas. Lo que planteo es simplemente que, mientras los productores de soja se llenarían las arcas con su cosecha, la gran mayoría de los argentinos (que no son productores, ni propietarios de tierras, ni chacareros) pagarían sus alimentos a precios altísimos. Repito lo que escribí ya en dos artñiculos en este blog: los argentinos no consumimos soja.

German dijo...

Ah, y querido Ignacio... para la próxima intentá tener pensamiento propio. Copiar y pegar una editorial del diario La Nación (cuál otro sino) lo puede hacer cualquier pibe de 4to o 5to año...

Ignacio dijo...

LO IMPORTANTE ES QUE ESTAMOS DE ACUERDO GERMAN EN LO DEFECTUOSO DEL MECANISMO DE RETENCIONES.
LA VERDAD HAY MUCHOS ECONOMISTAS QUE SABEN MUCHO MAS QUE YO. NO VOY A QUERER INVENTAR YO LA RUEDA, O EL FUEGO.
O ME VAS A DECIR QUE VOS NO LEES Y CITAS A PAGINA 12? HAY Q TENER UN POCO DE HUMILDAD.

Nahuel Merino dijo...

de Ignacio (o de La Nación): "Las retenciones moviles son impuestos excesivos q desalientan la produccion". Más que desalentar, yo usaría el término "compensar".
La excesiva producción de soja para exportar, logra que otros productos suban a precio de mercado interno. Lo correspondiente de cualquier Estado, es lograr una que haya una lógica entre los precios de exportación y los del consumo dentro del país.

Humilde y escasa visión mía.

Esmerado...F, G, H, I, J...(¿?)

ani. dijo...

Hola!
Evidentemente, el título le resultó a Ignacio imposible de resistir... y cuando leyó el texto se desilusíonó.
Lo único que está claro en todo esto es que no se trata tan sólo de una pugna por intereses económicos, sino que tiene un trasfondo claramente político, y no me refiero a simplemente ir en contra tan sólo de este gobierno en particular.
Volveré por acá.
Saludos

Germán dijo...

Lamento desilusionarte Ignacio pero no leo Página 12. Es más, no leo diario alguno (Olé no cuenta) ya que no me gusta ninguno por sus claras inclinaciones políticas. De ahí el nombre de este blog.
Igual agradezco y respeto tus opiniones, solo que no me gustan algunas de tus formas de expresarlas.

ani. dijo...

De nuevo por acá.
O sea, según Ignacio, está bien que los una el espanto...?
Yo, paso.
Los economistas saben mucho de todo. De lo que no saben es de no tener para morfar; yo tampoco, gracias a que mis padres y abuelos, que sí lo supieron, se rompieron el lomo para que no me sucediera.
El problema, simplemente, es de volar un poquito más al ras del suelo, para ver de qué va la cosa por abajo, en lugar de sacar tanta cuenta.
Saludos